La Declaración, de Gemma Malley
¿Qué huella ha dejado?:

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Hacía tiempo que andaba detrás de este libro, porque su concepto me llamaba poderosamente la atención y porque solo había visto buenas críticas de él. Definitivamente fue un acierto. Si bien me he encontrado con una obra con un tinte más juvenil del que esperaba, la trama, los personajes y la escritura de Gemma Malley me atraparon ya desde su impactante comienzo:
Me llamo Anna.
Extra:
-Página web de la autora => AQUÍ
Año 2140, ya no hay nuevas generaciones, ya no hay niños jugando en los parques, ni adolescentes paseando por las calles. La vida sigue, pero el tiempo hace mucho que se detuvo para casi toda la humanidad. La creación de un nuevo fármaco que frena el envejecimiento e impide la enfermedad, supuso la panacea contra muerte. Ante esto, y con el fin de evitar la superpoblación del planeta, fue promulgada la Declaración. Ley que prohíbe a las parejas tener hijos. Sin embargo, pese a dicha norma, la naturaleza se abre paso y sigue dando vida. Pero estos niños son repudiados, no pertenecen al mundo de los Legales, son Excedentes, basura orgánica que no merece vivir pues agotan los recursos de aquellos que ya estaban antes. Pero incluso a lo desechable se le puede encontrar una utilidad, y estos niños y niñas, despojados de apellido, vida propia y posesión, son recluidos desde la más tierna infancia en un centro de internamiento, donde aprenderán a trabajar duro para convertirse en Empleados Valiosos y así pagar su deuda por el pecado de sus padres, y por su mera existencia.
Anna tiene quince años y es una de esos Excedentes. Recluida en Grange Hall desde los dos años va camino de ser una Empleada Valiosa. La señora Pincent, directora del centro, a base de maltratos físicos y mentales, ha hecho brillantemente su labor con ella, lavándole el cerebro de tal manera que Anna odia a sus padres por haberla traído al mundo y cree fervientemente que no merece estar aquí, pero ya que existe que su deber es resarcir a la Madre Naturaleza y a los Legales por ello.
Será la llegada de un nuevo Excedente, Peter, la que provocará un giro radical en la vida de Anna desde el primer momento en el que hable con él. Peter hará tambalear su mundo y sobre todo su manera de verlo.
Anna tiene quince años y es una de esos Excedentes. Recluida en Grange Hall desde los dos años va camino de ser una Empleada Valiosa. La señora Pincent, directora del centro, a base de maltratos físicos y mentales, ha hecho brillantemente su labor con ella, lavándole el cerebro de tal manera que Anna odia a sus padres por haberla traído al mundo y cree fervientemente que no merece estar aquí, pero ya que existe que su deber es resarcir a la Madre Naturaleza y a los Legales por ello.
Será la llegada de un nuevo Excedente, Peter, la que provocará un giro radical en la vida de Anna desde el primer momento en el que hable con él. Peter hará tambalear su mundo y sobre todo su manera de verlo.
Todo eso estaba muy bien, pero si la descubrían le pegarían. En primer lugar, no se le permitía recibir regalos de nadie. Y en segundo, los diarios y la escritura estaban prohibidos en Grange Hall. Como les advertía la señora Pincent cada dos por tres, no se encontraban allí para leer y escribir, sino para aprender y trabajar. Solía decir que todo sería mucho más fácil si no tuvieran que enseñar a los Excedentes a leer o escribir, pues la lectura y la escritura eran peligrosas; te hacían pensar, y los Excedentes que pensaban demasiado eran problemáticos y no valían para nada.
Hacía tiempo que andaba detrás de este libro, porque su concepto me llamaba poderosamente la atención y porque solo había visto buenas críticas de él. Definitivamente fue un acierto. Si bien me he encontrado con una obra con un tinte más juvenil del que esperaba, la trama, los personajes y la escritura de Gemma Malley me atraparon ya desde su impactante comienzo:
Me llamo Anna.
Me llamo Anna y no debería estar aquí.
No debería existir.
Pero existo.
No debería existir.
Pero existo.
Desde esas primeras líneas contadas en primera persona conectaremos con la joven Excedente, hasta el punto de que se nos caerá la mandíbula al suelo o apretaremos y rechinaremos los dientes ante la vida que tanto ella, como sus compañeros, se ven obligada a vivir entre las paredes de Grange Hall. Y no solo allí, sino en el resto de Inglaterra pues, en otras partes del mundo, a los niños ni siquiera se les da la posibilidad de vivir. Se les mata sin más. Con lo que uno no sabe si es 'peor el remedio que la enfermedad'.
Si algo me gusta de las distopías es que hurgan en aspectos del ser humano que, al menos a mí, me hacen pensar, reflexionar. Y ¿por qué no? indignarme cuando me meto mucho en la historia porque, al fin y al cabo, en muchas ocasiones eso que se nos cuenta podría llegar a ser cierto, a ser un hecho.
En este caso Gemma Malley juega con el concepto de la longevidad, de la vida eterna en cuanto a no morir nunca por envejecimiento o enfermedad. ¿Hasta donde estaría dispuesto a llegar el ser humano por tal de vivir eternamente?. La respuesta creo que es obvia y sencilla: estaría dispuesto a cualquier cosa. Y en este relato en concreto a erradicar el curso natural de la cosas, que es la muerte de lo viejo para dar paso a lo nuevo. Tal es su miedo, su codicia y su arrogancia.
Odio, mezquindad, brutalidad, amistad, rebelión, sueños, esperanza, lucha por tus principios, por lo que ES justo, amor... Todo ello equilibradamente dosificado. Hilado por unos personajes que no te dejan indiferente. Como decía, con Anna se conecta nada más empezar, y sentimos cariño por ella aunque a veces den ganas de propinarle un buen par de bofetadas para que abra los ojos, pero en el fondo sabemos que debe ser así y que, mal que nos pese, no puede cambiar su visión de las cosas a la primera de cambio y por sí sola (no después de que le hayan lavado el cerebro durante tantos años). Pero ahí estará Peter para hacer lo que nosotros, como meros espectadores, no podemos. Él, decidido, arrojado, luchador, valiente, tierno... Arrancará la venda de sus ojos y le mostrará la verdad. Peter, por ser como es, se hará con el corazón de Anna y sin duda con el nuestro. Serán la señora Pincent, los profesores y demás gente del centro quienes pondrán la nota amarga, los que mostrarán la otra cara de la moneda, el feo rostro de esa sociedad que ahora gobierna el mundo. Y, ni que decir tiene, aborreceremos. Estos, y algunos más, conformarán esta historia.
Pese a todo el libro no llega al redondo 5/5. Por un lado resulta muy introductorio, enfocándose sobre todo en Anna y Peter quedando el resto más bien como apoyo o trasfondo, como "motivación para". Aunque supongo que también es cierto que 253 páginas tampoco es que den para profundizar mucho más. Aparte está el hecho de que, llegados a un punto, ciertas cosas se ven venir por lo que apenas hay factor sorpresa (aunque alguno por supuesto que haylo).
Una novela muy recomendable que no te dejará indiferente.

Espero la editorial Salamandra se anime a traer su segunda parte: La resistencia. La cual continúa y ahonda en lo ocurrido en La Declaración.
Si algo me gusta de las distopías es que hurgan en aspectos del ser humano que, al menos a mí, me hacen pensar, reflexionar. Y ¿por qué no? indignarme cuando me meto mucho en la historia porque, al fin y al cabo, en muchas ocasiones eso que se nos cuenta podría llegar a ser cierto, a ser un hecho.
En este caso Gemma Malley juega con el concepto de la longevidad, de la vida eterna en cuanto a no morir nunca por envejecimiento o enfermedad. ¿Hasta donde estaría dispuesto a llegar el ser humano por tal de vivir eternamente?. La respuesta creo que es obvia y sencilla: estaría dispuesto a cualquier cosa. Y en este relato en concreto a erradicar el curso natural de la cosas, que es la muerte de lo viejo para dar paso a lo nuevo. Tal es su miedo, su codicia y su arrogancia.
Odio, mezquindad, brutalidad, amistad, rebelión, sueños, esperanza, lucha por tus principios, por lo que ES justo, amor... Todo ello equilibradamente dosificado. Hilado por unos personajes que no te dejan indiferente. Como decía, con Anna se conecta nada más empezar, y sentimos cariño por ella aunque a veces den ganas de propinarle un buen par de bofetadas para que abra los ojos, pero en el fondo sabemos que debe ser así y que, mal que nos pese, no puede cambiar su visión de las cosas a la primera de cambio y por sí sola (no después de que le hayan lavado el cerebro durante tantos años). Pero ahí estará Peter para hacer lo que nosotros, como meros espectadores, no podemos. Él, decidido, arrojado, luchador, valiente, tierno... Arrancará la venda de sus ojos y le mostrará la verdad. Peter, por ser como es, se hará con el corazón de Anna y sin duda con el nuestro. Serán la señora Pincent, los profesores y demás gente del centro quienes pondrán la nota amarga, los que mostrarán la otra cara de la moneda, el feo rostro de esa sociedad que ahora gobierna el mundo. Y, ni que decir tiene, aborreceremos. Estos, y algunos más, conformarán esta historia.
Pese a todo el libro no llega al redondo 5/5. Por un lado resulta muy introductorio, enfocándose sobre todo en Anna y Peter quedando el resto más bien como apoyo o trasfondo, como "motivación para". Aunque supongo que también es cierto que 253 páginas tampoco es que den para profundizar mucho más. Aparte está el hecho de que, llegados a un punto, ciertas cosas se ven venir por lo que apenas hay factor sorpresa (aunque alguno por supuesto que haylo).
Una novela muy recomendable que no te dejará indiferente.

Espero la editorial Salamandra se anime a traer su segunda parte: La resistencia. La cual continúa y ahonda en lo ocurrido en La Declaración.
Extra:
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6 susurros:
No había oido hablar de este libro en mi vida (o por lo menos, no me acuerdo :$ xDD). Parece muy interesante, probablemente sea una de mis próximas compras.
Genial la reseña ;)
La verdad es que ya me lo habia cometado una mamiga pero me estan dando muchisimas ganas de leerlo.
Había oído hablar de éste libro, y le tenía muchas ganas. Ahora, más. :)
todo el mundo habla genial de este libro y por lo que parece tiene una pinta estupenda asi que lo mismo cae un dia de estos
Desde que he leído The Giver, tengo más ganas de leer este tipo de libros, así que me lo voy a apuntar. :) ¡Besos!
Llevo tienmpo detrás de este libro pero todavia no lo he leido
Tiempo al tiempo xD
¡Besos!
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